viernes, julio 29, 2005

Como la marea

Hoy he recuperado la fe en el destino, de nuevo creo que cuando alguien llega a tu vida y te mueve el tapete, te toca el corazón y te hace conocer la felicidad compartida, es porque esa persona es o será una parte muy especial de ti.

Esas personas no vienen y van como el resto de las personas, tienen un lento venir, un rápido ir, y un aún más lento regresar; no están tanto como quisiéramos que estuvieran, y su partida está, por lo general, rodeada de malas vibras, conflictos, arrepentimientos, dolor, tristeza y mucho, mucho llanto.

La mayoría de las veces nos olvidamos de que este mundo gira y gira, que no se detiene, y cuando gira, nos trae de vuelta, como la marea, los buenos tiempos, los buenos amigos, los buenos momentos... Y de esta manera es como recuperamos a quienes creíamos perdidos para siempre.

miércoles, julio 27, 2005

El bufón

Cierto día el bufón del rey Cleto, hombre giboso y feo, desapareció sin dejar huella. Se le buscó por todas partes, y nadie lo encontró.

Pasaron varios años, y un día apareció en el reino un joven apuesto y arrogante cuyo rostro, de belleza singular, irradiaba nobleza y energía.

-No me recuerda Vuestra Majestad? -preguntó a Cleto-. Soy el bufón.

Se maravilló el rey, y se asombraron todos los cortesanos al ver aquel cambio, y le pidieron al joven que explicara el caso. Dijo él:

-Mandé hacer una estatua de mí mismo en la que se me representaba lleno de buenas cualidades.
Cada día, durante años, me ponía frente a ella, esforzándome en imitar su gesto. Una mañana, al verme en el espejo, descubrí que ya era copia fiel de aquel modelo.

-¿Qué enseñanza debo sacar de esto? -preguntó el monarca.

-Fórjate una imagen ideal de ti mismo, y procura ser como ella -le dijo el joven-. Tarde o temprano acabarás siendo lo que quieres ser.

viernes, julio 22, 2005

Insensibilidad

Hay personas cuyas vidas son tan superficiales que los hechos importantes, trascendentes, les tienen sin cuidado. Viven atrapadas en el mundo del Tener y el mundo del Ser les es indiferente: Su propio yo es lo único que les preocupa y viven de espaldas a las necesidades de sus semejantes; el dolor ajeno no mueve sus fibras sensibles, sus corazones se han endurecido y no saben de solidaridad humana...

Leí el otro día en uno de los libros del jesuita Rafael Gómez Pérez sobre la "Sombra del Burro" y creo que vale la pena citarlo porque ilustra mucho de las actitudes y el comportamiento humano:

"Demóstenes, el gran orador griego, defendía en el Areópago de Atenas la causa de un pobre hombre condenado a muerte. Viendo que los jueces no atendían los razonamientos de sus discursos, sino que dormitaban, medio aburridos por la rutina de su cargo de escuchar defensas de acusados, les dijo: -Ahora, señores jueces, les voy a contar a Ustedes un hecho muy interesante-. Los jueces se incorporaron y prestaron mucha atención a lo que Demóstenes les iba a narrar.

Un peregrino alquiló un burro para ir a Atenas. Muy de mañana se pusieron en camino el peregrino, el dueño del burro y el mismo burro. Hacia las dos de la tarde el sol empezó a calentar fuertemente. Un rato más tarde, el peregrino que montaba el burro se apeó,pues el calor era insoportable y los rayos del sol lo quemaban. Quiso caminar a pie al lado del burro y aprovechar la sombra que proyectaba el animal, pero el dueño del burro se opuso y le dijo: -no puede usted utilizar la sombra del burro. Yo sólo le alquilé a Usted el burro, PERO NO SU SOMBRA. La sombra del burro me pertenece a mí-.

Cada uno defendía que le pertenecía la sombra del burro. Discutieron acaloradamente y de las palabras vinieron a los hechos. Se golpearon hasta el derramamiento de sangre y el asunto fue llevado a los tribunales.

En este momento, Demóstenes hizo ademán de retirarse de la sala del juicio, pero los jueces le suplicaron
: -Cuéntanos, Demóstenes, a quién dieron la razón los jueces del tribunal. Nos interesa mucho el resultado de ese juicio, pues es único en la historia. Nunca había habido querellas por una sombra-.

Esta era la pregunta que esperaba Demóstenes, y con tono de gran indignación dijo a los jueces: -Ah señores jueces!, ¿no sentís vergüenza de vuestra conducta?. Hace un momento os hablaba sobre la vida o la muerte de un hombre y dormitabais. Ahora os hablo sobre la sombra de un burro y me escucháis con la boca abierta-."

Esto refleja a muchas personas que sólo se interesan por las cosas frívolas, muchos hechos importantes les pasan desapercibidos porque tienen su conciencia moral anestesiada. Se duelen al ver un pequeño animalito que es atropellado y hasta las lágrimas recorren sus mejillas, su rostro refleja el dolor que les ha invadido, sin embargo ante las escenas televisivas de millones muriendo de hambre; ante la creciente autodestrucción de la especie, sus ojos permanecen secos y su rostro refleja la indiferencia frente a escenas que ya les son naturales: su mundo es lo único importante, su preocupación y obsesión por adquirir bienes materiales aunque sean superfluos son la razón de su "existir".

Hay pues una inversión de valores, el relativismo es el que norma sus vidas, no les interesa la verdad, el subjetivismo de sus vidas y el hedonismo los ha marcado...

Hay que voltear la vista de la inteligencia hacia las cosas y hechos importantes, ya no podemos dejarnos arrastrar por la frivolidad que tanto daño nos ha hecho.

jueves, julio 21, 2005

Y sucedió que después de muchos años las cosas de la Tierra empezaron a desaparecer.

Primero desaparecieron las obras de los hombres: sus máquinas y sus invenciones, sus artificios todos. Un lector del Quijote notó alarmado que conforme leía el libro las palabras se iban borrando sin dejar ninguna huella. Ahí donde antes decía: "En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme..." no quedó ni nombre, ni lugar, ni mancha de recuerdo.

Se fueron después las cosas que el hombre no había hecho: los animales y las plantas, los cielos y la tierra...

Al mismo tiempo que sucedía, en otro tiempo y otro espacio iba sucediendo que otro cielo y otra tierra eran creados, con otros animales y otras plantas.

Y sucedió que después de muchos años un soldado prisionero, absorto como si oyera algo, tomó una pluma y comenzó a escribir sin vacilar: "En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme..."

Y todo lo demás.

miércoles, julio 20, 2005

Molinos de viento

Entre los molinos de viento hay uno muy reverenciado porque en cierta ocasión, hace 400 años, luchó contra un hombre y lo venció.

Los humanos, naturalmente, han pretendido ocultar el descalabro. Hicieron circular la falsa especie de que el vencido estaba loco a fuerza de leer libros de caballerías. Pero su derrota sucedió en verdad, y es vano empeño tratar de negar ese hecho de la historia.

En el mundo de los molinos de viento aquel famoso molino recibe trato de héroe. Se le considera un precursor en la lucha de la máquina contra el hombre, lucha en la que las máquinas saldrán al fin y al cabo vencedoras.

lunes, julio 18, 2005

Jean Cusset

Jean Cusset, ateo con excepción de las veces que oye un disco de Mahalia Jackson, dió un sorbo a su martini -con dos aceitunas, como siempre-, y siguió hablando.

-Tengo mis dudas acerca de los llamados pecados capitales. Atrás de cada una de esas culpas consideradas graves hay un intenso acto de adoración a Dios. ¿Es gula tomar un durazno de piel de terciopelo y hundir en él los dientes, y dejar que salte el jugo como gozoso río que nos baja por los labios y por el pecho? ¿Es lujuria llenarse el hueco de las manos con la belleza, buscar con el tacto los misterios de la vida que residen en la mujer, en cualquier mujer? ¿Es pereza mirar pasar las nubes? ¿Es soberbia sentir que después de todo quizás sea verdad que el hombre es semejanza e imagen de Dios? Hay pecados que son en verdad graves: no amar a los niños; no haber acariciado nunca a un perro; no cantar una canción; no haberle dicho a alguien "Te quiero"; no haberse embriagado con un amigo bueno...

Eso dijo Jean Cusset, ateo fervoroso. Y luego pidió otro martini. Con dos aceitunas, como siempre.

Líneas paralelas

Éstas eran dos líneas paralelas enamoradas una de la otra.

Tan grande era su amor que un día se unieron. Los matemáticos dicen que las líneas paralelas no pueden unirse nunca, ni aún en el infinito. Están equivocados: sí se unen. Todas las noches lo hacen, a escondidas de los matemáticos. Se pueden ver entonces miles y miles de líneas. Cada una parece una sola línea, pero en verdad son dos líneas paralelas unidas por un intenso amor.
Cuando ya va a amanecer las líneas se separan, y vuelven a ser paralelas. Las ven los matemáticos y dicen otra vez, tranquilos: "Estamos en lo cierto: las líneas paralelas no pueden unirse nunca, ni aún en el infinito".

Si alguno de ellos las viera alguna noche sabría que sí pueden unirse. Pero los matemáticos están demasiado ocupados con sus matemáticas, y no se dan cuenta de los milagros que obra la geometría del amor.