Insensibilidad
Hay personas cuyas vidas son tan superficiales que los hechos importantes, trascendentes, les tienen sin cuidado. Viven atrapadas en el mundo del Tener y el mundo del Ser les es indiferente: Su propio yo es lo único que les preocupa y viven de espaldas a las necesidades de sus semejantes; el dolor ajeno no mueve sus fibras sensibles, sus corazones se han endurecido y no saben de solidaridad humana...
Leí el otro día en uno de los libros del jesuita Rafael Gómez Pérez sobre la "Sombra del Burro" y creo que vale la pena citarlo porque ilustra mucho de las actitudes y el comportamiento humano:
"Demóstenes, el gran orador griego, defendía en el Areópago de Atenas la causa de un pobre hombre condenado a muerte. Viendo que los jueces no atendían los razonamientos de sus discursos, sino que dormitaban, medio aburridos por la rutina de su cargo de escuchar defensas de acusados, les dijo: -Ahora, señores jueces, les voy a contar a Ustedes un hecho muy interesante-. Los jueces se incorporaron y prestaron mucha atención a lo que Demóstenes les iba a narrar.
Un peregrino alquiló un burro para ir a Atenas. Muy de mañana se pusieron en camino el peregrino, el dueño del burro y el mismo burro. Hacia las dos de la tarde el sol empezó a calentar fuertemente. Un rato más tarde, el peregrino que montaba el burro se apeó,pues el calor era insoportable y los rayos del sol lo quemaban. Quiso caminar a pie al lado del burro y aprovechar la sombra que proyectaba el animal, pero el dueño del burro se opuso y le dijo: -no puede usted utilizar la sombra del burro. Yo sólo le alquilé a Usted el burro, PERO NO SU SOMBRA. La sombra del burro me pertenece a mí-.
Cada uno defendía que le pertenecía la sombra del burro. Discutieron acaloradamente y de las palabras vinieron a los hechos. Se golpearon hasta el derramamiento de sangre y el asunto fue llevado a los tribunales.
En este momento, Demóstenes hizo ademán de retirarse de la sala del juicio, pero los jueces le suplicaron: -Cuéntanos, Demóstenes, a quién dieron la razón los jueces del tribunal. Nos interesa mucho el resultado de ese juicio, pues es único en la historia. Nunca había habido querellas por una sombra-.
Esta era la pregunta que esperaba Demóstenes, y con tono de gran indignación dijo a los jueces: -Ah señores jueces!, ¿no sentís vergüenza de vuestra conducta?. Hace un momento os hablaba sobre la vida o la muerte de un hombre y dormitabais. Ahora os hablo sobre la sombra de un burro y me escucháis con la boca abierta-."
Esto refleja a muchas personas que sólo se interesan por las cosas frívolas, muchos hechos importantes les pasan desapercibidos porque tienen su conciencia moral anestesiada. Se duelen al ver un pequeño animalito que es atropellado y hasta las lágrimas recorren sus mejillas, su rostro refleja el dolor que les ha invadido, sin embargo ante las escenas televisivas de millones muriendo de hambre; ante la creciente autodestrucción de la especie, sus ojos permanecen secos y su rostro refleja la indiferencia frente a escenas que ya les son naturales: su mundo es lo único importante, su preocupación y obsesión por adquirir bienes materiales aunque sean superfluos son la razón de su "existir".
Hay pues una inversión de valores, el relativismo es el que norma sus vidas, no les interesa la verdad, el subjetivismo de sus vidas y el hedonismo los ha marcado...
Hay que voltear la vista de la inteligencia hacia las cosas y hechos importantes, ya no podemos dejarnos arrastrar por la frivolidad que tanto daño nos ha hecho.
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