sábado, noviembre 19, 2011

Las vueltas que da la vida

Ayer era un artista frustrado, hoy, soy un estudiante de física.

Hace apenas poco más de 6 meses me desperté con una enorme frustración y una gran desilusión por mi trayectoria como artista visual, que aunque ha sido muy rica en experiencias, no se ha cristalizado. No echo en saco roto todo lo vivido, los viajes, las personas que conocí, los sets, las grabaciones, los técnicos...la lista es interminable. Pero terminé por reconocer que estaba en el negocio equivocado. Amaba lo que hacía, por eso lo hacía, y por eso no dejaré de hacerlo, pero necesitaba cambiar de aire pronto.
Cuando empecé a hacer fotografía lo hacía por puro gusto, por amor al arte, después algunas personas empezaron a reconocer mi trabajo y quisieron apoyarme económicamente, poco a poco dejó de ser una actividad de dispersión y se convirtió en una actividad económica. En un principio estuvo bien, ¿por qué no hacer un poco de dinero haciendo lo que me gusta? Pero muy pronto dejó de ser divertido, era en muchas maneras un compromiso, un negocio, que apenas comenzaba, pero en un punto dejó de ser arte, se volvió en oficio. No pretendo criticar a quienes se dediquen a ello como oficio, de hecho los admiro, pero esa no es la razón por la que yo quise aprender fotografía, ni me gusta pensar en dinero cuando tomo fotografías...me gusta capturar lo que tengo ganas de capturar, cuando tengo ganas, no lo que alguien me pide que fotografíe. No puedo hacer fotografía con un jefe dictando órdenes, calificando y rechazando el trabajo, exigiendo cosas que no son posibles con el equipo que cuento, o técnicas que no conozco, queriendo que mi trabajo se parezca al de alguien más...No es por eso que me interesé en la fotografía. No estoy peleado con el dinero, siempre que a alguien le guste una fotografía de mi autoría y le interese tenerla en algún formato en particular y me quieran remunerar económicamente por el trabajo por supuesto que no dejo pasar la oportunidad, pero es muy diferente vender las fotografías que ya tomaste, que tomar las fotografías que ya vendiste.

Fue este mismo "éxito" en el mundo de la fotografía lo que me llevó a pensar en el cine, algo que combinara mis grandes pasiones, la fotografía, la literatura y el sonido. La experiencia fue una de las mejores de mi vida, de principio a fin, las altas y las bajas, y no lo cambiaría por nada. Pero sucedió lo mismo, yo entré a esto del cine con la falsa ilusión de crear arte, de dedicarme de manera profesional al arte de hacer cine. Desafortunadamente, hace mucho tiempo que el cine dejó de ser un arte, ahora simplemente es una industria, un negocio. Me tomó tiempo asimilarlo, y me quise aferrar a la idea de que habría oportunidad de proponer algo diferente, pero hacer cine depende de tantos factores internos como externos, al final, las producciones pasan por muchas manos, y es difícil lograr un producto tal como se concibió en un principio. Las alternativas, como hacerse cargo de toda la producción requieren de mucho tiempo y de recursos, trabajar en un largometraje es un proceso que puede llevar muchos meses o quizás hasta años si se trabaja de manera individual, por eso en las películas participan tantas personas. Encontré la alternativa en la animación, desafortunadamente el tiempo no dejó nunca de correr, y era hora de decidirme por estudiar algo o meterme de lleno a la industria del cine. No quise entrar a la industria.

Pensé entonces en lo que me gustaría hacer...trabajar con lásers! Desarrollar nuevos lentes, para cámaras, para telescopios, para microscopios, nuevos fotosensores, pero sobre todo, trabajar con la luz, en particular, con el láser. Es un sueño que tienen muchos años gestando dentro de mi, pero nunca lo había considerado una posibilidad, la verdad, le sacaba a las matemáticas. Pero decidí aceptar el reto, hice el examen para la UABC y quedé a la primera, empezaba clases en un mes y medio. Desde entonces me he estado quemando las pestañas día y noche, retomando los números después de casi ocho años de mi última clase de matemáticas en la prepa...volviendo a ver física, fuerzas, vectores, cinemática...etc.

Ha sido una de las mejores decisiones de mi vida, nunca había sido tan felíz. Esta felicidad es auténtica, es mía, sé que estoy persiguiendo un sueño personal. De alguna manera, en el caso de la fotografía y del cine, en su momento, lo que me llevó a considerarlos como posibles oficios fue el dinero, que ví lo fácil que era vendérselo a la gente, después de todo apoyaban la mayoría de mis esfuerzos, el reconocimiento de la gente me hizo ver lo fácil que sería vivir a sus expensas. Pero y ¿qué de mi? ¿Qué ganaba yo con todo eso? además de dinero, no había realmente un reto, no había satisfacción, al verlo como negocio se volvía mecánico, perdía el alma. Ahora que lo hago de nuevo por gusto disfruto cada segundo que paso con mi cámara y he vuelto a tomar buenas fotografías, no son excelentes, nunca fui un excelente fotógrafo, pero siento que de alguna manera han vuelto a tener alma. Cuando entré a estudiar cine, lo hice pensando en darle gusto a la gente que me había apoyado para que estuviera estudiando en Praga, y cada vez que me involucré en un proyecto lo hice por darle gusto a alguien, nunca trabajé en un proyecto completamente mío, con mi alma entera, nunca tuve la oportunidad, o tal vez no la busqué. Esta vez es muy diferente, esto es algo que deseaba con todo mi ser, cuando me convencí de que no era imposible, de que requería un esfuerzo pero era realizable, me decidí y lo hice, ahora soy estudiante de física.

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