domingo, enero 13, 2008

Happy B-Day Topomeister

Le doy un trago más a mi cerveza segundos antes de darme cuenta que ya estoy ahí. Me encuentro hasta el culo. El topo intenta decir algo que no consigue salir de su boca, al tiempo que voltea con el rostro contraído, exponiendo los dientes frontales y los ojos casi cerrados, recordándonos la razón por la que se ganó tan distintivo sobrenombre.

No quedan rastros de cordura ni de sobriedad en el ambiente, se respira un humo verde y denso que no ha dejado de emanar de las distintas fuentes disponibles. Un SuperNintendo se encarga del entretenimiento de todos por igual, tanto de los que se disputan el título de las ligas mayores (o quizás menores) como de quienes simplemente observan el juego y comentan "no manches, está mejor que ver un juego en la tele".

Punto para Nintendo.

El alcohol hace lo suyo, y poco a poco va desmembrando nuestra banda, quienes sobrevivimos nos disponemos a ganar la batalla, sabemos que jamás gananemos la guerra, en realidad no queremos. Los cadáveres se apilan en cajas de cartón y en casi cualquier resquicio, olvidados, pisoteados, despojados de su "anillo" acumulable y canjeable por otras de su especie.

Al final, sólo el topo y yo seguimos en pie. La disputa continúa por la obstinación de mi colega roedor de querer ganarme. Finalmente lo consigue pero no da crédito a sus ojos, insiste en que me he dejado ganar, de modo que decide resolverlo como gente civilizada:

Un porro, una cerveza y una revancha.


Mientras nos preparamos para el próximo partido, acordamos iniciar una pequeña fogata para aprovechar los leños que se habían comprado. Como siempre, iniciar un fuego fue divertido, y como siempre, observarlo no fue suficiente. Comenzamos por quemar todos los papeles que tuvimos al alcance, después quemamos las cajas que alojaban los cadáveres y cuando nada de eso fue suficiente, nos dio por quemar el arbolito de Navidad. Claro que esta no fue tarea fácil, hizo falta destazarlo por completo e incinerarlo por partes, misión que nos llevó un buen tiempo y nos dejó las manos llenas de llagas y recina.

Habiendo satisfecho nuestra necesidad, volvimos al Super Bases Loaded..."aguanta loco, y la chorita?". Quise pensar: Que forma tan atascada la nuestra de fumar. Pero que chingue su madre, no todos los días cumple 21 el topo, aunque esta sea la 5ta vez.

El topo me volvió a ganar.

Noté que eran las 6 de la mañana y que el día comenzaba a despuntar. Me di cuenta casi al mismo tiempo de que ya no estaba ebrio, sólo comenzaba a sentir la furia de la cruda que me esperaba. Me despedí del topo y lo felicité una vez más por su cumpleaños. "Chilo carnal"

Jugué piques contra el Sol y le gané, llegué a mi casa antes que él, cerré las cortinas de mi madriguera y me morí.