Mondo Bizarro
Por acá todo ha estado bien, el fin pasado estuve hospedado en casa de un compa, el ché. Todo esto porque hubo puente, y como se ha metido una chinga editando el corto, quería relajarse una madre y salir a pistear o algo. Pero los planes que había estaban medio de hueva, así que le habló a un compa, el león, para que sacara un cotorreo.
Fuimos a un lugar llamado Big Red...increíble, bueno, en realidad el lugar no está nada acá, y la raza que va está de hueva, aunque si hay dos que tres morritas nice, mejor ni entrar en detalles. Lo increíble de este lugar es lo barato que resulta empedarse. No sé si nos estaban dando lo que decían que nos daban, o si era puro Viva la Villa, pero háganme el bendito favor, ninguna bebida pasaba de 30 pesos, pero les estoy hablando de smirnoff en 14 pesos, Jhonny Walker en 22, Black Label 25, Jack Daniels 28....baratísimo.
Nos pusimos una pedota y después de unos deliciosos tacos, nos fuimos a dormir. Desperté en un lugar de ensueño...jaja, una casa muy nice, una familia de argentinos a toda madre...vimos el futbol, y luego comimos...plática de lo más agradable, comida deliciosa, postre...Recuerdo haber pensado "que buena vida...que agusto se está acá, que buen pedo el ché" Cuando de pronto suena su celular.
Era una ruca...la hermana de un compa de ese wey de la prepa o algo así. Le llamó toda cagada, llorando, que le había aventado un cuchillo a su papá y que estaba sangrando, que si le hacía el paro de llevarlo al hospital. Fuimos a ver que pedo.
Cuando llegamos, pude ver el cuadro más claramente. Una vieja gorda con cara de estúpida parada en la entrada de la casa, mordiéndose las uñas de angustia. Preferí esperar en el carro, además, me pidieros que lo hiciera.
Salió el wey con el brazo lleno de sangre y lo llevamos al hospital, el wey no paraba de disculparse. Llegamos al hospital, nos dirigimos a urgencias y lo dejamos a disposición de los doctores después de llenar los papeles. Mientras esperábamos, llegó toda una familia, dos señoras y como 7 niños porque según alcancé a escuchar el cabroncito se había rebanado la punta de dos dedos trepado en quien sabe donde. El ché entró a ver que pedo con el wey.
Le estaban aplicando una intravenosa para bajarle la peda, el wey se había mamado un pomo de Bacardi completo. Resultó que la cabrona de la hija se había enojado porque el wey había salido en una cita con una doña y cuando regresaron a casa, el wey le dió un beso. El cabrón lleva como 20 años divorciado, pero aún así la hija se pirateó y lo atacó con un cuchillo. Le tiró primero a la cara, el wey lo tapó con la mano, y así le cortó entre los dedos. Creo que ahí fue cuando el wey se puso a pistear. Pasó toda la noche arrinconado, no sé si discutiendo con ella o solo. La cosa es que en la mañana la vieja lo volvió a atacar pero esta vez le clavó el cuchillo como unos 6 centímetros, en el brazo izquierdo.
A las pocas horas nos llamaron, bueno llamaron al ché. En realidad sé que todo esto suena demasiado cabrón, pero creo que cuando sepan que esta familia de locos es una familia gringa, será un poco más claro. No digo que esté bien, simplemente sabemos que así son los gringos de piratas, y que esto difícilmente hubiera pasado con una familia mexicana, no digo que no podría pasar, simplemente digo que sería más difícil.
Fue un día muy bizarro, al wey lo tuvieron que operar y hacerle cirugía reconstructiva en un par de músculos. Después de que salió de cirugía tuvo que pagar las cuentas del hospital. Y sólo entonces nos dimos cuenta de que la hija estaba afuera, esperando en la entrada. Debo confesar que todos temimos que la vieja loca hubiera llevado el cuchillo y fuera con la intención de hacer un pedo más grande. Pero no hizo nada, trató de convencerlo de que se fuera con ella, pero el wey se fue con nosotros.
Después de dejarlo en casa regresamos a casa del ché, apenas a tiempo para preparar todo para el asado. El día volvió a la normalidad entonces, llegaron los amigos del ché, la gente que estuvo en la producción del corto y la comida estuvo buenísima, ni que decir de la peda, entre juegos, pláticas y cruzadas, terminamos por estar todos hasta el dedo, y después de un torneo de FIFA, cada quien partío a sus aposentos, menos yo, que de nuevo me quedé en casa del ché.
Al día siguiente nos levantamos tarde, crudísimos. Volvimos a ver el futbol y después de la comida regresé a mi casa.
Fue un muy buen fin de semana, y el que viene promete estar mejor: es mi cumpleaños, es el Dub Side, y es el Vive...ya dijeron que nos van a conseguir backstage, a ver si se arma.
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